Un crucero es acosado por un extraño buque hasta conseguir una colisión, con la cual el crucero es hundido quedando tan solo unos pocos supervivientes, entre estos el capitán. Tras mantenerse a flote sobre una improvisada balsa, el buque misterioso aparece de nuevo y los supervivientes suben a el. Ni en la cubierta ni en el resto de la nave hay señales de vida. Pronto sucederán extraños accidentes y, el capitán del crucero, empezará a parecer estar siendo poseído por el extraño navío.Varios buques malditos son los que han navegado por el cine, pero si de hacer aguas se trata, esta co-producción entre el Reino Unido y Canadá, supera con creces al mismísimo Titanic. Este productote principios de los 80 fue producido por Derek Gibson (The return of the living dead) quién contó para la dirección con Alvin Rakoff, un tipo forjado en la realización de productos para la televisión, series y telefilmes, cosa que se advierte enseguida en el film. Muchas carreras a cámara lenta, flashes y cambios bruscos de escenario que pueden distraernos bastante de la trama y que no vienen a cuento en ningún momento. La vida propia del buque se nos descubre ya al principio del film, para ello vemos ponerse en marcha sola a toda la maquinaria- y esas mismas tomas se repiten en el resto del metraje hasta la saturación del respetable-.
Dejando aparte toda la gran colección de fallos de realización, gazapos y demás despropósitos, podemos encontrar en el film a George Kennedy, ese especialista en películas catastróficas de los setenta como “Terremoto”, “Concorde” y aeropuertos varios . Otros de los nombres que aparecen en la cinta son el ya fallecido Richard Crenna- ¿Os acordáis del Coronel Trautman de Rambo?- y el también televisivo Nick Mancuso. Ninguno de ellos destaca en nada en la película. Más bien parecen preguntarse a donde pretende llegar esa cosa que están filmando. Da bastante pena, incluso, ver a George Kennedy dar tumbos sin ton ni son por el navío, sobretodo en ese calamitoso y absurdo final. De terror mas bien poco, lo que empieza como una historia de fantasmas con un barco por escenario en lugar de una antigua mansión, pronto se convierte en una pantomima con un capitán poseído y un barco que alberga recuerdos del nacionalsocialismo, todo, para no centrarse en nada. Un par de muertes bastante atractivas, eso sí, pero nada del otro mundo, no os vayáis a creer. Solo recomendable para incondicionales de la caspa.



Pero lo mejor de la película, es que toda esa hemoglobina va ligada a una historia profunda, una excelente fotografía, magistrales interpretaciones (sobretodo la de Béatrice Dalle como la villana de la película, una enigmática dama de negro), una intriga que pone los nervios de punta y un aire a giallo de impagable estilo. Todo ello en una historia muy, muy oscura: A una joven que lo ha perdido todo tras un accidente, lo único que le queda para querer seguir adelante, es el retoño al que está a punto de dar a luz. Una mujer se introduce en su domicilio para robárselo de las entrañas. Y con esta simple historia, los responsables del film consiguen con gran habilidad que nos llegue como un cuento de horror moderno, oscuro, gótico y macabro. Gracias a una estupenda ambientación y a un cuadro final que pone la carne de gallina, aunque este sea de una gran belleza, macabra pero bella.
Como rockero satánico que ha demostrado ser Rob Zombie, no faltan añadidos en ese retrato de Michael Myers que lo acerquen a una maldad diabólica cercana al satanismo. Aparte de la brutal escena donde el asesino atraviesa un pentáculo de Baphomet coronado con tres seises, también encontramos en todo el metraje un buen número de elementos que nos conectan completamente con la versión del satanismo según Anton Lavey. El Padre oscuro fundador de la Iglesia de Satán, tal y como dice Jesús Palacios (1), aunque no lo parezca, odiaba y despreciaba las más famosas películas que a primera vista puedan parecer las más satánicas como podrían ser “El exorcista” o “La profecía”. Y lo hacía sobretodo por considerarlas propaganda judeocristiana. Anton Lavey adoraba todos aquellos films que mostraban la naturaleza cruel y sanguinaria de las personas como “La jungla de asfalto” de John Huston o “Scarface” de Howard Hawks. Adoraba a H. G. Lewis y su gore, y películas como “La matanza de Texas” de Tobe Hooper. Máxima dentro de la cual encajarían a la perfección las primeras películas de Zombie. Y lo que Lavey consideraba también satánico, era todo lo que conocemos como vintage. Todo lo olvidado y menospreciado con el paso del tiempo, acumula un especial poder satánico. Los viejos seriales radiofónicos, las novelas pulp, los cortos de animación de Disney (como el que podemos ver en Halloween 2 en el televisor junto a unas escenas en las que aparecen los Moody Blues interpretando “Nights in White Satin”, consiguiendo momentos inquietantes), los filmes de Corman y Price, y un largo etc… del que parece que Rob Zombie hace gala en toda su filmografía. Y como decíamos al principio, Zombie acostumbra a ubicar sus historias en parajes completamente desoladores, como podemos comprobar en el filme que nos ocupa si contémplanos esos planos generales de casas junto a cadavéricos árboles despojados de su follaje, interiores oscuros, sucios y de cromáticas decadentes, pósters de Alice Cooper incluidos. Ello también lo podemos encontrar en toda la fauna de personajes que pueblan su universo, donde abundan individuos que parecen albergar oscuros pasados y vidas duras y atormentadas (lo que se suele conocer como Whithe trash). Amén de hacer gala de trastornos o tendencias sexuales tan enfermizas como el enfermero en la escena de la ambulancia, o esa sugerencia de la amiga de Laurie de practicar una lluvia dorada con un desconocido disfrazado de hombre lobo en la fiesta. Fiesta plagada de freaks y orquestada por el psichobilly del Capitán Clegg (banda formada por el propio Zombie para la ocasión). Y hablando de música, atención a un inquietante travelling mientras escuchamos el tema “Love hurts” de Nan Vernon, estupendo. No se olvida de incluir los habituales cameos, Margot Kidder, Howard Hesseman, Caroline Williams, junto a unos impecables protagonistas donde cabe hacer especial mención a Brad Dourif en su papel de Sheriff Brackett. Halloween 2 no es que sea del todo perfecta, pero lo mejor de todo es que Rob Zombie parece ser del todo consciente de cuales son sus limitaciones y que intenta pulirlas. Y en este Halloween 2, encontramos un buen ejemplo de ello al ser una película notable en todos los aspectos.


Y en el producto que nos ocupa, encontramos un buen ejemplo de ello. Recordemos que nos encontramos ante una entrega más de cine brutal con denominación de origen francés. Que forma parte de la horde de filmes directos y de exquisiteces sanguinolentas que arrancaron con aquel “Alta tensión” de Alexandre Aja allá por el 2003, iniciando un estupendo ciclo que ha hecho las delicias de los espectadores tan curtidos con filmes como “A l´interieur” (2007) de unos jóvenes Alexandre Bustillo y Julien Mauri o “Martyrs” (2008) de Pascal Laugier, lamentablemente inéditas en España. Y la película que nos ofrecen Yannick Dahan y Benjamin Rocher, es ni más ni menos que esa fórmula zombie al más puro estilo de la nueva ola de gore francés. Es un puro divertimento de acción a través de un grupo de policias en busca de vanganza y otro grupo de feroces delincuentes atrapados en un viejo edificio semi-abandonado ante una invasión zombie, donde la brutalidad y escenas de violencia extrema, no solo vienen de la mano de los resucitados. Y es posible que alguna de las muestras de violencia más devastadoras venga del bando de los (supuestos) buenos. Todo ello adornado con una estética degradante y feísta, algún toque de humor negrísimo y, como no, sangre. Mucha sangre. El producto no llega a nada más que eso, y no llega ni mucho menos a las cotas de originalidad y frescura de sus filmes compatriotas antes mencionados. Es más, alguno dirá que forma parte de la recta final de esa nueva tendencia del cine de terror francés. Y es que La horde, solo es un entretenidísimo producto más de zombies. Solo apto para los amantes del cine gore y violento de pura cepa. Y si ese es el caso, se encontrará con una película de lo más entretenida. Y si el visionado se hace en grupo, mucho mejor.